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El rechazo


¿Quién no se ha sentido rechazado alguna vez en la vida? Todos lidiamos con el rechazo. Los motivos de porqué lo sentimos y lo sufrimos pueden ser varios. A veces lo sufrimos porque la persona que nos rechaza tiene algún asunto no resuelto y nosotros le detonamos ese punto por la ley del espejo. Su reacción se manifiesta con rechazo hacia nosotros. Otras veces es porque somos nosotros mismos los que nos rechazamos o rechazamos alguna parte de nosotros que aún no hemos conseguido identificar, y la persona que nos rechaza es nuestro detonante, también nuestro espejo. A veces sufrimos rechazos irracionales a nivel social, como pueden ser conductas como el racismo o el clasismo, que al fin y al cabo están revelando una carencia o asunto a tratar a nivel general en una sociedad. A veces sufrimos rechazo por varias de estas razones combinadas.


En cualquiera de los casos, el rechazo es algo que viene, como casi todo en la vida, para darnos una oportunidad de aprender o de dar atención a algo para que podamos desarrollarnos como personas. Según mi experiencia, cuando lidiamos con el rechazo, debemos de hacer un ejercicio de autocrítica humilde para poder identificar si la causa y origen del rechazo es propia o externa. Esto no es una tarea fácil, ya que nuestro ego siempre va a tender a culpar a algo externo en lugar de asumir responsabilidad, reaccionando incluso con rechazo hacia quién nos rechazó. Paradojas...


Cuando echo la vista atrás y reviso todas las veces que rechacé a alguien, en el 80% de las ocasiones, en realidad, eran rechazos que hacía de mi mismo. Con el tiempo fui aprendidendo a identificar y trabajar estos espacios de mi sombra. El secreto es estar dispuesto a el autoexamen. A medida que fui revisándome, ejercía menos rechazo en los demás, simplemente porque empecé a dar espacio dentro de mi a aquello que me hacía rechazarlos. De este modo, cuando aplicas una lógica inclusiva, vas viendo que en realidad el rechazo es decirse no a uno mismo en muchas cosas a las que en realidad quieres decirles si. Paradójicamente este ejercicio nos va a permitir tener más claridad a la hora de que alguien nos rechace. Nos servirá para ver si el rechazo es motivado por mi desbalance, por el del otro, o por el de ambos.


A pesar de que nos entrenemos y ganemos soltura en esta tarea, no debemos de bajar la guardia. La vida siempre nos va a traer un nuevo rechazo. Y cada vez que venga será más sútil y más complejo. Esta es la razón fundamental por la que recomiendo normalizar y manejar el rechazo como algo común, algo con lo que tenemos que lidiar incuso diariamente. Estar atento a los microrechazos que hacemos y recibimos y traerlos a un espacio de mayor consciencia. ¿Significa esto que no puedo rechazar o decir no a las cosas que no quiero? Para nada. Rechazar y decir no a aquello que no queremos es totalmente necesario, especialmente en estos tiempos. Eso no significa que no pongamos atención a la forma de rechazarlo. Siempre podemos decir "no" con cariño.


Bendiciones.

Fer


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