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Realidad, verdad y mentira II.

Recuerdo que cuando era muy pequeño, en las noches reflexionaba sobre la vida y la muerte. Pensaba que sería de mi si mis padres no estuvieran, me daba miedo, pena y tristeza inmensa imaginar esa realidad.

Desde entonces mi camino en la vida ha sido estudiar los secretos más profundos de la existencia para entender cuál es el propósito de la vida, por qué estamos aquí, cómo se ha creado el Universo. Entiendo que esto es una pregunta existencial intrínseca de la humanidad debido a el desarrollo de nuestro intelecto y que todos en mayor o menor medida nos la hacemos. Nuestro cerebro racional, el neocortex, nos ha permitido ser conscientes de la realidad y entrar en el campo de la cuestión. ¿Puedes creer? Miles de años de evoulución para que una especie del planeta pueda preguntarse que es la realidad y abra la puerta del misterio, creando una paradoja sobre ella ya que el observador de la misma es fundamental para definirla y al mismo tiempo, no lo es. Es entonces cuando la realidad se compone de verdad y mentira y se convierte en un juego maquiavélico en el que si ganas evolucionarás hacia el siguiente nivel de consciencia, el amor.


Los últimos seis años he hecho una profunda investigación sobre lo que es la realidad... Para ello he estado viviendo en los andes de Perú y he estado profundizando en el uso de las plantas maestras, tales como el Ayahuasca. Estas plantas nos aportan sustancias capaces de hacernos entrar en estados expandidos de consciencia en los que podemos acceder a información relevante sobre nosotros mismos y sobre la existencia. Bien, tras estos años he podido comprender, en primer lugar, que la existencia de Dios me parece un hecho irrefutable incluso a nivel científico. El concepto Dios ha sido manipulado por todas y cada una de las religiones con el único fin de acumular poder y sometimiento del prójimo. La humanidad fue y sigue siendo víctima de un uso fraudulento del poder, haciéndonos creer que Dios era lo que ellos nos decían que era, seccionando el ascenso de la consciencia de cada individuo y de la sociedad, destruyendo la posibilidad de encontrar a Dios por nosotros mismos, tal como cada gran maestro ha explicado en sus enseñanzas y tal como evidencia nuestra propia evolución. ¿Y qué es Dios entonces? Dios es la existencia, es todo el Universo, todo lo creado, es el origen y es el final, es la materia y la energía, es el Sol, es la tierra, las estrellas, las lagunas y el mar. Es la alegría y es la pena, es la maravilla y lo horripilante. Dios es la realidad.




Para un científico sea quizá más fácil de entender que Dios es el concepto de unidad. Toda la existencia es una, y aunque haya otros universos, simpre podemos componer una nueva unidad que contenga a todos. Es como los orgánulos de una célula. Cada uno de ellos es un orgánulo, pero todos conforman una unidad celular. Y billones de células componen un organismo humano. La realidad es fractal y cuatridimensional. Pero ese es otro capítulo... Cuando entendemos este concepto entendemos que Dios se manifiesta de todas las formas, incluso aquellas que no son bellas. Podemos deducir entonces que Dios se compone de un lado oscuro y un lado luminoso. Por tanto si la realidad es Dios, esta tiene un lado oscuro y un lado luminoso. Es así que ahora mismo en algún lugar del universo se está produciendo la muerte de una estrella (agujero negro) y al mismo tiempo, en otro lado, está floreciendo una planta.

Esta dualidad es permanente y contemporánea. Nosotros, como los orgánulos de la célula, formamos parte de esta unidad, y por tanto, esta dualidad intrínseca de la realidad vive en nosotros. Esto es algo que las religiones nos han ocultado por miles de años achacando el mal y la oscuridad a fuerzas y entidades externas. Llenando nuestra cabeza de mitos y leyendas que nos alejan de responsabilizarnos y entender lo que somos en realidad. Somos luz y somos oscuridad y en esta dualidad es en la que somos realmente completos. La falta de conocimiento de esta verdad, nos ha llevado a una pérdida de balance de la realidad, en la que la oscuridad está más presente que la luz. Estamos llenos de mentiras y ni siquiera somos conscientes, ¿puede haber algo más peligroso? La mentira es una manifestación de la oscuridad cuando no somos conscientes de ella. La verdad es presente cuando desvelamos todas y cada una de las mentiras. Por lo tanto, para encontrar la verdad hay que meterse en el pozo de las mentiras y cavar hasta que la encontremos. Unos tendrán que cavar más metros que otros, pero sin duda que todos tenemos que hacerlo si es que queremos vivir una vida más verdadera, más cercana al propósito de la vida, encontrar a Dios en su más elevada manifestación, el amor.


El hecho de no querer aceptar y responsabilizarnos de nuestra oscuridad ha sido el camino de como poco a poco los humanos nos hemos ido alejando de las verdades universales y hemos creado una realidad global llenita de mentiras. Nos hemos alejado extremadamente de la naturaleza porque nos hicieron creer que la naturaleza es incómoda y cruel, al punto que hemos llegado a maltratarla con absoluta crueldad, cuando es ella la que nos abastece de todo lo que necesitamos para vivir. Es por eso que en algunas culturas, no religiosas, si no más conscientes, la ven como una madre. Una madre que nos nutre y abastece de todo y la ponen en la base de su desarrollo porque saben que sin ella, la vida humana y todas las demás se acaban. En el mundo occidental hemos creado una mentira gigantesca que está generando daños ya irreparables, a menos que cada individuo se ponga a cavar en su pozo de mentiras. Hoy en día tenemos la pala de la racionalidad, del desarrollo intelectual, para poder cavar ese pozo y limpiarlo de las mentiras que nos han metido en la cabeza. Si queremos crear una realidad más verdadera, es imporantísmo que cada uno que haya llegado a este punto de entendimiento, agarre su pala y cave. Y a medida que vas descubriendo la verdad, cree una realidad basada en ella. Este es el uso correcto de nuestra capacidad intelectual. Crear una realidad más amorosa.



Esta tarea no es fácil, pero es liberadora. Requiere de esfuerzo intelectual y dedicación total. Cada segundo, cada decisión, cada emoción y pensamiento cuenta. La mentira está tan instaurada en nuestra realidad que al principio es difícil saber que es verdad y que es mentira. No te preocupes, siempre tienes una referencia externa que te va a mostrar la verdad: La Naturaleza. Ella es transparente y se muestra tal como es. Solmante observa, pregúntale, y te ayudará a ir desvelando tus mentiras y a encontrar las verdades universales que si que nos rigen y abren el camino hacia una vida más verdadera. Ánimo que se puede...



Bendiciones

Fer.


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